Lobos corriendo por mi piel
desaforados, en celo
ojos amarillos multiplicándose
como amebas
crecen
sobre el látex de mi cueva.
Necesito tocar algo
hasta que sea real
asirlo fuertemente quizás
estrangular
que invoco para poder domir
como duermen todos
los de-más
y que mueran
las cigarras
que ya no vuelvan más.
y sangre que huela a sangre.
Quiero sentir cómo se tensan
las fibras de mi vida
y desgarrarlas;
respirar tan sólo
porque amanece.
ser parte de la jauría
y devolverme
la libertad a dentelladas;
sentir la carne desnuda
emerger sin mediaciones
con su perfume a óxido y melaza.
Puedo lamer
mi desesperación
y oír el chocar de quijadas
cuando se rompen las cadenas.
Aúllan. Aúllo.
Hoy no hay estrellas.
Está la luna a secas.

2 comentarios:
Hola, Verónika:
Diferente a lo que te había leídos hasta ahora, pero con mucha fuerza, como casi siempre.
Y una alegría volver a leerte.
Un saludo!
Muchas gracias Lluís por leerme siempre.
Sí, es diferente y todavía no está terminado... Para serte sincera no tiene mucho que ver con lo que me interesa escribir ahora, pero no me gusta dejar poemas en orfandad.
A mí no me gusta mucho, pero no todos los que leen mis poemas comparten mis gustos jajaja, por eso lo subí. Me interesa la diversidad.
¡Saludos!
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