jueves 5 de noviembre de 2009

Está la luna a secas


Lobos corriendo por mi piel

desaforados, en celo

ojos amarillos multiplicándose

como amebas

crecen

sobre el látex de mi cueva.


Necesito tocar algo

hasta que sea real

asirlo fuertemente quizás

estrangular


Voy a dejar atrás el arrullo
que invoco para poder domir
como duermen todos
los de-más
y que mueran
las cigarras
que ya no vuelvan más.

Tengo sed de noche

y sangre que huela a sangre.


Quiero sentir cómo se tensan

las fibras de mi vida

y desgarrarlas;

respirar tan sólo

porque amanece.


Esta noche quiero

ser parte de la jauría

y devolverme

la libertad a dentelladas;

sentir la carne desnuda

emerger sin mediaciones

con su perfume a óxido y melaza.



Puedo lamer

mi desesperación

y oír el chocar de quijadas

cuando se rompen las cadenas.

Aúllan. Aúllo.

Hoy no hay estrellas.


Está la luna a secas.



2 comentarios:

Lluís Salvador dijo...

Hola, Verónika:
Diferente a lo que te había leídos hasta ahora, pero con mucha fuerza, como casi siempre.
Y una alegría volver a leerte.
Un saludo!

Veronika dijo...

Muchas gracias Lluís por leerme siempre.
Sí, es diferente y todavía no está terminado... Para serte sincera no tiene mucho que ver con lo que me interesa escribir ahora, pero no me gusta dejar poemas en orfandad.
A mí no me gusta mucho, pero no todos los que leen mis poemas comparten mis gustos jajaja, por eso lo subí. Me interesa la diversidad.

¡Saludos!